¿Por qué debería contratar un seguro médico si estoy sano?

 

“Estoy sano”, “no tengo antecedentes familiares”, “casi no voy al doctor”…


Si alguna vez has pensado así, no estás solo. Muchas personas posponen contratar un seguro de gastos médicos mayores porque se sienten bien. Y es comprensible: nadie quiere pagar por algo que quizá no necesite pronto. Pero justamente por eso, es cuando más te conviene hacerlo.

 

Un seguro médico es prevención, no reacción

Tener un seguro de gastos médicos no significa que estés esperando enfermarte. Significa que estás preparado si algún día ocurre algo grave.
Un accidente en la calle, una apendicitis de urgencia o un diagnóstico inesperado pueden ocurrirle a cualquiera, incluso a personas jóvenes y sanas.

Y cuando eso sucede, los gastos médicos pueden ser devastadores:

  • Una cirugía menor en hospital privado puede costar más de $100,000 pesos.

  • Un tratamiento contra el cáncer puede superar el millón de pesos.

  • Una semana en terapia intensiva fácilmente rebasa los $300,000 pesos.

Sin seguro, ese dinero tendría que salir directamente de tus ahorros, créditos o, en muchos casos, préstamos.

 

¿Y si nunca lo uso?

Es una posibilidad. Y es algo bueno: significa que has estado sano. Aún así, has pagado tranquilidad y respaldo por si algún día lo necesitas. Y mientras más años pases sin siniestros, más antigüedad generas, lo que te da mejores condiciones en el futuro (como eliminación de periodos de espera o descuentos).

Además, algunas pólizas ofrecen beneficios incluso sin hospitalización, como:

  • Consultas con especialistas a precios preferenciales.

  • Chequeos preventivos.

  • Acceso a laboratorios y farmacias con tarifas preferenciales.